Se conocieron de niños, compartiendo pupitre y recreos, sin imaginar que, años después, la vida les volvería a cruzar. Cada uno siguió su camino, pero el destino —que a veces tiene buen timing— decidió darles una segunda oportunidad. Y esta vez, ya no se soltaron. Su boda fue un reflejo de esa historia: cercana, auténtica y llena de emoción.

Tienen un mini adorable que fue testigo de todo, correteando entre abrazos y brindis, como parte esencial de la historia. Ellos querían una boda distinta. Varias amigas ya se habían casado en nuestra casa, y su reto era sorprender. Y vaya si lo hicieron. Desde la ceremonia hasta el último baile, todo se sintió suyo: natural, intenso, emocionante. Hubo momentos de piel de gallina, de esos que no se fuerzan ni se olvidan. Una historia que empezó en el colegio y terminó… en un “sí, quiero” de los que te dejan sonriendo días después.
Empezaron con una ceremonia en la plaza, rodeados de sol y emoción.


El aperitivo bajo la carpa, con el DJ pinchando en directo, el novio forma parte del equipo de DJ de Boombeat, marcó el ritmo perfecto para lo que venía.
Después subieron a la zona de la balsa, donde les esperaba un banquete espectacular, lleno de detalles, una elección de colores preciosa y un servicio impecable de Mallol Catering.


La fiesta continuó bajo la carpa y terminó con una recena deliciosa en la foodtruck de Rinconcito de Manel.
¿qué os ha parecido?
Podeís ver el reel resumen en este enlace:



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